Montevideo sobre ruedas

Desde hace unos días podemos ver en Montevideo a un nuevo integrante del paisaje urbano: los monopatines eléctricos. Siguiendo los pasos de otras ciudades latinoamericanas como Bogotá o Ciudad de México, la empresa Grin decidió instalarse en nuestra capital a comienzos de este año ofreciendo su  servicio de alquiler.

Para poder usar estos ágiles medios de transporte es procedimiento es simple e intuitivo. Se descarga la App directamente o a través de Rappi (gracias a una alianza estratégica entre ambas organizaciones) y te registras brindando tus datos personales. Mediante la geolocalización del Smartphone podrás encontrar el monopatín más cercano, que están distribuidos en centros “oficiales” de recogida (locales comerciales o espacios públicos que han acordado con la marca), aunque también se ven puntos cualquiera de la vía pública. La cámara del teléfono escanea un código que destraba el monopatín y ya está listo para funcionar, a un costo de 19 pesos fijos más 4 pesos por minuto. Antes de que te entusiasmes para probarlo, deberás tener en cuenta que por ahora el uso está restringido a una zona de Montevideo que incluye los barrios Ciudad Vieja, Centro, Palermo, Parque Rodó, Punta Carretas y Pocitos.

Montevideo da de esta forma un nuevo paso para sumarse a una tendencia mundial en auge, los medios de movilidad urbanos alternativos. Desde hace ya muchos años que en distintas ciudades europeas (Barcelona, Sevilla, Paris, Moscú, por solo nombrar algunas en las que he probado el servicio) se implementó más que exitosamente el uso compartido de bicicletas, un modelo que con los años se extendió a otros continentes, incluida Sud América. El sistema es similar en todas, mediante bases de retiro y depósito de unidades y el cobro por uso o en mensualidades. Este éxito apabullante se dio por un sistema simple y práctico de uso a un costo razonable, buena disponibilidad y estado de las unidades y el beneficio que brinda el usufructúo frente a la posesión, característico de las nuevas economías colaborativas: ¿para que comprarlo si lo puedo usar y devolver?

La masiva aceptación de este sistema motivó para que el mismo fuera aplicado a otros tipo de vehículos, y estos días se puede ver como se alquilan por minutos o por trayectos motos eléctricas, las patinetas que mencionamos y hasta coches eléctricos. En todos los casos para usarlos basta tener un celular inteligente, una tarjeta de crédito y en algunos casos el permiso de conducción correspondiente. Esto es suficiente para no depender más del transporte público o de poseer los medios para moverse de un punto a otro de la ciudad en forma rápida, simple y hasta divertida.

Ahora la pregunta que muchos nos hacemos es: ¿funcionarán los patines eléctricos en Montevideo? La respuesta se da en una ecuación que incluye tres variables: la calidad del servicio ofrecido, la receptividad en el mercado y el apoyo y regulación que tenga desde el gobierno municipal. Una experiencia similar que surgió hace unos años desde la Intendencia fue Movete, alquiler de bicicletas, limitado a la Ciudad Vieja y parte del Centro y que al día de hoy no tuvo demasiada repercusión. 80 bicicletas y menos de 1500 usuarios activos han forzado a las autoridades a reformular el proyecto en los próximos meses, según han declarados jerarcas a medios de prensa.

Sin embargo hay razones que invitan al optimismo. El rápido crecimiento de plataformas como Uber demuestra tanto la necesidad de nuevas alternativas de transporte como lo rápido que se adapta nuestra sociedad cuando las propuestas son efectivas y prácticas, como la colaborativa AirBNB o el boom de deliverys liderado por Pedidos Ya. Además Uruguay es un país con un acceso a internet que alcanza al 90% de su población, de los cuales el 85% lo hace a través de su Smartphone y casi 2.000.000 personas utilizaron el comercio electrónico para la compra de algún producto, según el estudio del Internauta uruguayo de Radar de 2018.

Las experiencias que se generen en estos primeros meses serán vitales para la valoración y andamiento de esta iniciativa, que deberá sortear algunos obstáculos como por ejemplo la amplia extensión de Montevideo (que puede limitar o hacer costoso el sistema) o la falta de civismo que sufrimos muchas veces en nuestra sociedad.

Esperemos que Grin y otras propuestas que puedan venir funcionen y nos acerquen a una ciudad más moderna, diversa y amiga del medio ambiente.

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